2006/10/24

Primer Encuentro para Rehacer la Memoria Histórica de los pueblos originales de América

Investigación y Rescate de Nuestra Historia y Cultura
18-21 Marzo, Napiniaka

Nuestros objetivos en este Primer Encuentro es la toma de conciencia que rehacer Nuestra Historia, Nuestra Cultura y Arte, trae consigo la recuperación de Nuestra Identidad como pueblos, como etnias muy... muy antiguas, que habitamos estas tierras desde hace muchos soles.

Napiniaka (Chiapa de Corzo), Chiapas, febrero 2006

Presentación
La presente Convocatoria integra la exposición de objetivos que constituyen la propuesta para la acción y por ende la participación de todas las etnias y pueblos en este gran proyecto, ya sea en la investigación participativa, las aportaciones materiales y todas aquellas que emanen de nuestra historia y culturas originales.

Las investigaciones que proponemos requieren emprenderlas desde su origen mismo, remontar el pasado en busca de nuestra verdadera historia, aquella que nuestros antepasados hicieron en su batallar cotidiano, aquella que los invasores trataron de borrarla mintiendo y tergiversando con el fin de que se olvidara, que se aceptara como si esta historia inventada por ellos, fuera nuestra historia, esto no ha permitido conocer ciertamente nuestro pasado, nos da pena lo que sabemos de la historia nuestra y esta situación nos ha impedido hasta la actualidad tomar conciencia de los que fuimos, somos y seremos, que creamos en los mitos traídos por los antiguos invasores y por los de ahora los modernos que llegan por la educación y por los medios electrónicos, por lo tanto esto ha impedido forjar nuestra verdadera identidad, no podemos arraigarnos en nuestras naciones y pueblos, somos extraños en nuestras tierras, animales raros, porque aquello que puede darnos identidad es un gran invento, es una gran mentira, son las leyendas que los pueblos bárbaros han usado para acabar de barbarizarnos, pero aquello que nos da identidad, que nos arraiga a nuestro conocimiento, hoy se encuentra fragmentado hasta por las líneas imaginarias divisorias de países de creación reciente y de idiomas y religiones que fueron impuestas con crueldad. Para conocer los hechos que inducen el interés de realizar cuantos estudios sean necesarios, para arribar al conocimiento pleno de nuestro origen y de nuestra realidad

El primer Encuentro para Rehacer la Memoria Histórica de los pueblos originales, tiene entre sus objetivos: conocer a aquellas Etnias, organizaciones y personas que están trabajando con estos fines conocer y difundir sus logros sobre nuestra historia, incorporándola a la conciencia cotidiana de nuestro pueblo, y todo aquello que ha perdurado a través del tiempo.
Cada día la perdida y el deterioro de nuestros conocimientos antiguos va en aumento, no conocemos nuestra historia reciente, menos aún la más antigua, participamos en nuestras tradiciones, pero no entendemos el porqué y el para qué, o porqué está encubierta detrás de las fiestas o ceremonias cristianas.
Es pues necesario establecer un intercambio de las metodologías nuestras, que nos ayuden a desarrollar las acciones necesarias para recuperar, reordenar y rehacer nuestros conocimientos históricos de nuestras etnias, para dar fin a esas leyendas que están llenas de tergiversaciones y plagadas de cosas no ciertas, para de allí partir orgullosos de nuestro pasado, firmes en el presente y construir un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos, inspirados y con la fuerza que nos dan nuestros antepasados.


Programa
18 de marzo
9 AM Ceremonia de permiso y apertura del Encuentro
9 a 9.30 AM Resumen de la historia Mankeme de estos 500 años
9.30 a 12 AM Ponencias o intervenciones de donde se esta trabajando en su comunidad, etnia uorganización, el tiempo estimado de cada una será más o menos de 15 minutos.
Las preguntas y discusión serán al término de la ponencia
12 AM a 12.30 Posol de Cacao o Blanco
12.30 a 3 PM Continúan las Ponencias o intervenciones.
3 PM a 4PM Comida comunitaria en el Barrio de Napiniaka
5 PM a 7 PM Continúan las Ponencias o intervenciones,
8 PM a 9.30 Concierto de Tambor y Pito, con música Mankeme
19 de marzo
9 AM a 12 AM Segundo Encuentro Mankeme: Chiapa, Suchiapa Pacu, Acala, Totolapa, Chiapilla, danzas, música, enrama, bebidas, comidas, artes en bordado, madera, barro, chamales
12 PM a 12.30 Posol de Cacao o Blanco, tascalate
12.30 a 3 PM Mesas de trabajo:
Mesa 1.- Revisión y Crítica de las Fuentes
Mesa 2.- Metodologías extranjeras y extrañas usadas
Mesa 3.- Las fuentes genuinas de nuestra historia
3 a 4 PM Comida comunitaria en el Barrio del Caco (Sta Elena)
5 a 7 PM Continúan las mesas de trabajo
8 a 9.30 PM Concierto de Marimba. Música de Chiapa
20 de Marzo
9 AM a 12 PM Mesas de trabajo: continúa Mesa 1.- Revisión y Crítica de las Fuentes
Mesa 2.- Metodologías extranjeras y extrañas usadas
Mesa 3.- Las fuentes genuinas de nuestra historia Conclusiones
12 a 12.30 PM Posol de Cacao, Blanco y Tascalate
12.30 a 3 PM Ponencias, pláticas y experiencias sobre la Vida Comunitaria.
3 a 4 PM Comida comunitaria en al barrio Moyola
5 a 7 PM Ejemplos de vida en comunidad
8 a 10. PM Continúa la Exposición de arte Mankeme
21 de Marzo
9 AM a 12 PM Instalar la plenaria donde se harán propuestas, discusiones, relaciones de todos los asistentes con la propuestas de establecer Centros de Conocimiento de cada Etnia, donde se investigue, se difunda y se guarde nuestra memoria
12 a 1 PM Ceremonia del Equinoccio en la Pirámide 1, camino a Acala
2 PM Comida de despedida en el lugar junto a la Cacue 1
Necesidad del Estudio de la Cultura Antigua Mesoamericana
Rubén Bonifaz Nuño
El estudio del antiguo mundo mesoamericano, de su sentido y de la necesidad de su actual permanencia, se vuelve ahora como nunca en un propósito de urgente realización.
Hoy que los pueblos ocupantes de esta área geográfica, unidos por lenguas, costumbres étnicas raíces, están asediados, al igual que los demás hermanos de América, por hostiles fuerzas abrumadoras por continuas acciones de ocupación colonial en sus íntimos aspectos comunitarios, sociales y económicos; se impone como una condición de supervivencia primero, y luego de crecimiento en una existencia propia, auténtica soberana, que seria la afirmación de nuestras idiosincrasias originales.
Ahora bien como humanidad (hombres y mujeres) que somos constitutivos de nuestros pueblos, como los conformadores de nuestras naciones con características propias, hemos de buscar que lo comunitario es poderoso a definirnos; aquello como exclusivamente nuestro nos pertenece, a fin de partir de esos principios, de esos valores que los occidentales llaman “éticos” y que para nosotros es nuestros principio cotidiano, comunitarios y de nuestra expresión en diferentes ramas del hacer y saber, en pos de una revalorización de nuestra civilización y cultura en la cual fuimos y seremos capaces de educarnos para la verdadera libertad y armonía.

Es patente que bajo esta luz, lo único con que contamos como particularmente propio, nuestros, es nuestro mundo anterior a la invasión europea. Todo lo demás es en la actualidad es aquello que nos fue impuesto brutalmente y que ahora lo hacemos para aparentar que es nuestra vida y que ellos nos dicen que es lo mejor para nosotros, idioma, religión y costumbres de ellos que ahora es adquirido bajo la llamada educación de conquista.

La incultura occidental, para nosotros, y las nacidas en otras partes del mundo no son nuestras, aunque quieren que nos sometamos a ellas. En este mundo que no es nuestro, ya todas las cosas nos las imponen a través de los medios de comunicación, que influyen de continuo queriendo uniformas las conciencias, con la información de todo lo que pasa en el mundo que para ellos es de interés y que a nosotros no nos importa, y que va formando una seudo conciencia en donde la incultura se va imponiendo como común, general y uniforme donde esta esquizofrenia lleva a excluir a nuestras antiguas y vivas culturas mesoamericanas o bien se incluyen despectivamente en esa «universal» difusión como manifestaciones que pueden llamar la atención por extrañas, primitivas, productos de impulsos humanos rudimentarios, sujeta siempre a juicios equivocados y sin fundamento real científico y que conducen a los observadores u oyentes al desprecio, salvo cuando ellos la consideran o las llaman obras de arte.
Esto se debe, desde el origen, a que la calificación de las creaciones de nuestra antigua civilizaciones o culturas, ha sido entregada a juicio (o prejuicios) de extranjeros quienes, desde la soberbia de la ignorancia y barbarie de la incultura occidental, han desestimado la nuestra a la cual conceptúan inferior, sea porque no quieren pero mas bien no pueden comprenderla en lo que es; sea porque su perpetua voluntad de dominio los lleva, por insidiosa conveniencia esquizofrenia, a justificas, con tal supuesta inferioridad, la aplicación de sus voraces impulsos explotadores, impulsiones que con su incesante crecimiento e irracionalidad y barbarie han llevado al planeta hasta los bordes de su aniquilamiento como espacio habitable.
Tales juicios inspirados por la barbarie, la ignorancia y el abuso enunciados por los extranjeros acerca de nuestra cultura de nuestra historia y de nuestro conocimiento, han sido y son las causas de la colonización mental que padecemos, repetidos, aceptados y difundidos por nosotros mismos, con lo cual admitimos ser inferiores, perpetuamente vencidos por la supuesta superioridad extranjera.

Al fin de contrarrestar la situación derivada de tal actitud colonizada, se impone ahora la necesidad de valorar efectivamente esa antigua cultura nuestra, fundamento original de lo que somos, rebatiendo los denigrantes juicios de que hace víctima, y emitiendo otros fundados en la verdad que vendrán a establecer en su luminosidad definitiva de lo que realmente es lo humano.
«El hombre es la medida de todas las cosas» decía el bárbaro griego, otorgando a los humanos una suerte de dominio sobre su mundo; «Mata y come» dice el dios de los judíos a sus hombres en el nuevo testamento. Así las dos vertientes de la incultura occidental, la helénica y la judeo-cristiana, atribuyen a sus hombres, para subsistir, el dominio de las cosas y su autoridad para destruirlas.

Muy por encima de tal concepción, el antiguo habitante mesoamericano, como se desprende de sus imágenes y sus textos, proclama la suya: la humanidad es el principio en la formación del mundo y es el encargado de su preservación y su desarrollo hacia la comunidad armónica. Sobre esta concepción se forma a si mismo y forma su mundo a su alrededor. Así se construye la cultura comunitaria de que somos, hasta hoy, exclusivos herederos.

Intentemos pues, comprenderla en sus raíces y sus frutos, para conocer que es lo que somos; que, lo que debemos ser.
Del intrincado conjunto de hábitos comunitarios que siempre se han revelado como propias nuestras, resaltas dos fundamentales, el optimismo en la vida comunitaria y la vocación de servir edificando. Tales actividades se han mostrado incesantemente en nuestra resistencia a las agresiones cotidianas de los colonizadores, las cuales por intensas que son y hayan sido, no han bastado para destruir nuestra esencia y existencia interior.

Ese optimismo hacia la vida y esa vocación comunitaria que dieron fundamento a nosotros humanidad indígena, fuerte ayer, hoy exteriormente (la fachada) desvalido, nos sostienen todavía y nos identifican como seres orgullosos de nuestra raza, de nuestra energía de nuestro pasado aun sin conocer bien, aun cuando fuimos y somos aun vejados e incomprendidos.
Quien aplique su pensamiento a este ser pasado y aun presente y a sus posibilidades actuales y futuras a fin de explicar su salida hacia el mundo tendrán que tomar en cuenta su voluntad de ser parte de su formación y tener el sentido de la armonía en su formación comunitaria a partir de lo que aun tienen del pasado original.

Sin considerar estos conceptos de resistencia en su existencia, no se puede comprender la calidad de nuestra cultura, patentes en sus obras, aunque son objeto de injurias y bárbaras opiniones de los extranjeros y de los colonizados.

De significación mucho mayor que el hacer una síntesis histórica del desarrollo de la cultura nuestra mesoamericana y del ámbito geográfico en que tal desarrollo tuvo lugar, es el propósito de desentrañar cual fue el poder humano y de la energía que condujo a tal desarrollo es decir cual fue la concepción que el que la humanidad mesoamericana tuvo de si misma y de su mundo y el cosmos, esa fue la concepción de donde extrajo la inmensurable energía necesaria para consumar las supremas obras de nuestra cultura cuyos vestigios, todavía hoy son fuente de nuestro orgullo y pronto de grandes enseñanzas.
Participarán aquellas organizaciones étnicas, culturales y de investigación que estén trabajando en rehacer su memoria histórica, sus tradiciones, sus costumbres, sus danzas, su música, etc... y podrán participar el número que consideren necesarios para lograr contribuir en el desarrollo de esta Otra Historia.

No nos interesa solo los grados académicos, nos interesa que estén trabajando para recuperar la verdadera memoria, ya sea escrita, oral por video, fotos, por corridos, con danzas, pinturas, escultura, muralismo y cualquier manifestación de nuestras artes.

Esto es la primera tentativa para hacer este encuentro, espero les interese, los estamos presentando a diferentes organizaciones y personalidades buscando el apoyo que necesitamos para lograr llevar a cabo, la idea es que se lo presentes al maestro Rubén Bonifaz Nuño, al Seminario de Descolonización para que ustedes y nosotros encabecemos esta convocatoria, buscando atraer a aquellos que realmente están trabajando sobre todo esto, no es un ejercicio académico, va mas allá, por eso necesitamos llegar hasta donde están...estamos abiertos a toda crítica y la fecha es tentativa, espero las propuestas y comunicación con ustedes.....quienes quieran participar

2006/09/18

Sugerencias para escribir la Otra historia...

1. La historia que conocemos es básicamente la historia escrita desde el Poder, que hace hincapié en aquellos acontecimientos que más le convienen para su perpetuación, silenciando o narrando a su manera aquellos que atentan precisamente contra él. Constatamos en toda la historia de la humanidad que no hay poder sin rebeldía. La Otra historia es la historia de esta rebeldía, la historia de aquellos acontecimientos –y aquellas palabras que los acompañan- que marcaron una orientación posible de la historia, en contra de su actual curso, en el sentido de desplegar lo que más de humano hay en el hombre y en la mujer, de desplegar lo que es común y no lo que nos separa –y no lo que nos aliena: el poder y sus instituciones-, aunque aquellos acontecimientos fueran reprimidos y no lograran imponerse. Acontecimientos pues rebeldes que han marcado la historia y que de haberse desplegado hubieran cambiado la orientación de la historia y que por tanto marcan una orientación posible y no utópica de ésta.
Escribir pues la historia de las resistencias al Poder, la historia de aquello que el Poder ha silenciado, ha aplastado, aquello que no ha podido recuperar, aquella vida que a lo largo de los tiempos escapa a su dominación. Todas las resistencias a esta dominación que encontramos ya en Sumer, cuando en Erech el jefe del lugar osó decir a una anciana donde no debía plantar las semillas, y al día siguiente aparecía muerto. O cuando en las provincias más pobladas del centro y del sur de China, los T'aip'ing, con el proyecto de construir una comunidad igualitaria, derrotaron a los ejércitos imperiales durante trece años, desde 1851 hasta 1864. O cuando en la pampa argentina cuatro mujeres prostitutas se negaron a tener relaciones sexuales con los soldados que acababan de asesinar a los obreros de las estancias en las huelgas de la Patagonia en 1921. O en la que podríamos llamar la primera huelga general, en Egipto durante el reinado de Ramsés II. O en la huelga de esclavos negros en Mesopotamia. O en Roma con la rebelión de los esclavos. O en América durante la resistencia a la conquista. O en las revueltas campesinas en la Europa del siglo XVI, o en Chiapas en el siglo XVII (Tuxtla, 1693; Soconusco, 1701; Cancuc, 1712). O en todas las resistencias a la industrialización y a la mercantilización en los siglos XIX y XX llevadas a cabo por los proletarios, ya más conocidas….Y de todas las resistencias que de manera particular, ya en un ámbito más próximo, recorren el actual acontecer.

2. La mitología progresista domina la historia escrita y quiere explicar, en forma teleológica, la sucesión de los acontecimientos, disolviendo aquello de singular que éstos contienen, y entendiendo la historia a partir de una concepción acrítica de la idea del progreso, como un movimiento ascendente hacia la modernidad, desde el hombre salvaje al hombre moderno o en versión marxista (Engels) desde el comunismo primitivo al comunismo. Por el contrario, se trata de anotar aquellos acontecimientos rebeldes en su rebeldía misma, entender lo singular del acontecimiento sin disolverlo en su valoración-utilización desde una perspectiva progresista.
La historia contada desde el poder es la historia del progreso, que arranca precisamente con la burguesía, clase ascendente que elabora la ideología del progreso, eliminando de su comprensión histórica todos aquellos obstáculos (trabajo esclavo, todo aquello que hay de catastrófico y no puede contarlo como natural…) que entorpecieran su concepción lineal ascendente, con sentido hacia un fin. La burguesía confunde el progreso del capital con el progreso de lo que de humano hay en la mujer y en el hombre, llamando progreso a su progreso, a su guerra contra la humanidad. Esta ideología progresista elaborada en los siglos XVIII y XIX por una clase en ascenso y que las corrientes socialistas hicieron también suya, es hoy apenas discutida. Aparte de la inagotable crítica de Nietzsche, sí hay, por el contrario, una crítica reaccionaria, es decir hecha desde una exaltación del pasado, a la ideología del progreso, que se hace a caballo de la crítica al mundo moderno. Es la que encontramos por ejemplo en Bernanos, en La liberté pourquoi faire, o La France contre les robots, o en el Péguy de los Cahiers de la Quinzene, círculo del que era asiduo Georges Sorel. También en Sorel, Les illusions du progrès, escrito en 1908, encontramos la crítica del progreso junto a la crítica apasionada, más moral que intelectual, de la democracia liberal, desde una posición antiintelectualista que toma partido por la voluntad contra la razón, y, con Nietzsche, también por Dionisio contra Apolo, por la Grecia heroica de Homero contra Sócrates. Antiprogresista es también la posición de Bordiga a caballo del anticapitalismo, e igualmente antiprogresista es la lectura que hace, también desde el anticapitalismo, Bruno Rizzi, en La Burocratización del mundo. Una importante crítica a la lectura progresista de la historia, esta vez desde posiciones próximas al neoprimitivismo, la encontramos en Fredy Perlman en su libro Against History, Against Leviatan, donde traza la historia de la bestia artificial, que Hobbes llamará Leviathan, desde el estado salvaje (el estado de naturaleza que todavía existía en Sumer) hasta el estado "superior" de civilización, al mismo tiempo que da cuenta de las resistencias a tal progreso de deshumanización.
Nuestra crítica a la lectura progresista de la historia, hoy mayoritaria en lo que, simplificando, podríamos llamar la izquierda en un amplio abanico, desde el socialismo al anarquismo, no puede fundamentarse en el pasado sino en el futuro, futuro no utópico y que abre la historia a un por venir que no es mera proyección de la realidad actual. Se trata pues de salir de la ideología del progreso sin caer en la nostalgia de un pasado idílico.

3 Sin idealizar el pasado. También éste está atravesado por relaciones de poder. Nuestra lectura del pasado ha de criticar pues aquellas relaciones de poder, todo aquello que hay de sumisión, de alienación en las relaciones sociales que vemos establecidas. Sería una forma de superioridad, una forma encubierta de racismo dejar de criticar en las relaciones y formas del pasado aquellos aspectos y formas de alienación y sumisión que entre nosotros hoy no aceptamos y criticamos.
Por otra parte, no es fácil el acceso al pasado: los cambios de paradigma de una época a otra y el consecuente reconocimiento del error dado por verdadero, nos advierten de la dificultad del saber sobre el pasado. Tampoco es fácil acercarnos al pasado sin cargarlo de ideología, sin buscar en él lo que hoy nos falta de humanidad, en un paraíso perdido.

Como escribe Aubry citando a Wallerstein, rememorar el pasado es un acto social del presente. La “verdad cambia porque la realidad cambia. Es desde el presente, desde nuestra situación en el ahora que miramos el pasado. La ética es pues primera, va por delante: nuestra crítica práctica y teórica al poder marca nuestra lectura del pasado. Lectura que se hace pues desde el presente, un presente no cerrado en él mismo –como si lo que existe fuera todo lo que puede existir- sino abierto a lo posible, a lo posible en la historia, no más allá fuera de este mundo.

4. Esta Otra historia tampoco puede ser victimista. No se trata tanto de escribir la historia de la represión como la historia de la libertad, no es lamento sino afirmación de rebeldía y de dignidad.

Muchas veces al escribir contra el poder y contra la historia narrada desde el poder escribimos sobre la represión, sobre el dominio que el poder ha ejercido sobre hombres y mujeres, sobre las instituciones que han ejercido este dominio, sobre el Estado que nos somete. Al escribir la Otra historia tendría que predominar la narración de las resistencias a este poder, a esta dominación. Hacer hincapié en el hecho de que el Estado no logra dominarnos, que a pesar de tener todo el poder mediático, político, económico, técnico…,no puede acabar con la rebeldía, no puede domesticar al viejo topo.